IGUALDAD DE SEXO
Se ha convertido en una verdadera pandemia los casos de
femicidio en el Ecuador… quizá lo sabemos ahora porque la ley lo contempla y
castiga de esa manera.
Pero de la contraparte, la educativa, no se escucha nada. El
asunto del machismo es una actitud heredada y la única forma de eliminarla es
justamente en las aulas, porque en muchos hogares es una aceptación tácita que
el hombre es la autoridad, el rey y el mandamás del hogar. Se tiene la
concepción que al casarse el hombre tiene a una lavandera, a una cocinera y
alguien que le debe satisfacer todos sus caprichos y antojos.
Recuerdo cuando estaba en cuarto año de colegio, un
compañero nos comentaba que el papá le enseñó que cuando se llega al matrimonio
lo primero que se debe hacer es “asentar” a la mujer con un buen par de golpes
para que no sea resabiada y aprenda a obedecer y servir al esposo.
¿Cómo es el primer día normal luego del matrimonio? La mujer
se levanta más temprano que el hombre, y si ella también trabaja, mucho más
temprano, para preparar el desayuno, prepararle la ropa a él y dejar limpio el
hogar. El hombre se levanta de la cama, se sienta a desayunar, se cambia para
el trabajo y se vá… ni tan siquiera lleva los platos al lavadero.
Considero que las autoridades antes de estar enfrascadas en
tema tan sensible y de imprevisible consecuencia como la libertad de género,
debería preocuparse profundamente por alcanzar como sociedad la igualdad de
sexo.
Es terrible conocer las formas, las maneras del maltrato
emocional y físico al que muchas mujeres son sometidas en su unión matrimonial.
El maltrato emocional empieza atacando la vanidad natural de
la mujer: que es fea, o gorda, o burlándose persistentemente de algún defecto
físico (que todos los seres humanos tenemos, uno o algunos). Luego que es
tonta, que no piensa bien, que no actúa bien. La intención es crearle un
espíritu dependiente y que no sea capaz de tomar sus propias decisiones.
Luego, si se opone a este sometimiento, llegará el maltrato
físico, la forma final de lograr la dependencia total y absoluta de ese ser
humano, de esa persona, de esa mujer reducida a un concepto de
propiedad-objeto.
No logro llegar a entender porque la mujer permite que le lleguen
a denigrar de esa manera, ¿educación y costumbre ancestral? ¿falta de
autoestima? ¿vergüenza ante la familia?.
Ya es hora que el hombre entienda que el matrimonio es de
una pareja, de igual a igual, con los mismos derechos y obligaciones, y ya es
hora que la mujer le ponga un punto final a su situación de maltrato: no
importa si tiene 15, 40 o 65 años de edad, si tiene 1 o 4 hijos, si trabaja o
no trabaja, si tiene donde ir o no… que abandone a ese miserable enfermo
abusador y rehaga su vida, la vida que de verdad se merece.
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