miércoles, 27 de noviembre de 2019

La perversión de la justicia

2019-11-25
La perversión de la justicia

Es innegable que la base de una sólida democracia descansa en su sistema de justicia, un sistema que debe ser probo, imparcial, independiente e indiferente al poder político elegido, tanto como ejecutivo, legislativo o local.
Si nuestra democracia es débil, si nuestros gobernantes hacen del Estado o de su cargo público su hacienda, es justamente por ese manto de impunidad, que saben existe, por una justicia no proba, no imparcial, una justicia politizada y dependiente del gobierno de turno.
El primer problema: ¿Como conseguir jueces probos? ¿Eso se lo consigue con concursos de méritos y oposición? ¿Como y quien castigaría a jueces cuyos patrimonios, o de sus familiares, sean injustificados? ¿como evitamos que el poder político permita enriquecimiento ilícito de jueces, a cambio de permisividad de sus propias trapacerías?
Definitivamente la degeneración de una nación empieza con la impunidad, impunidad a las defraudaciones fiscales, impunidad a los actos de corrupción estatal, impunidad ante el enriquecimiento ilícito, impunidad a los actos delicuenciales, impunidad a los actos criminales, y en general, a la no correcta, certera, precisa aplicación de la justicia, sea cual fuera la constitución vigente, porque lo que ocurre en nuestro Ecuador no se arregla modificando o creando nuevas constituciones sino haciendo cumplir las deficientes que hemos tenido.
Los asambleístas podrán pasar cientos de horas de su tiempo, pagado por el pueblo, discutiendo los procedimientos, las pruebas, los protocolos a realizar para elegir y designar jueces: los más inteligentes, los más capaces, los más académicos, equidad de género, equidad de raza, jóvenes, viejos, etc, cuando el único atributo que necesitamos para que sean jueces es que sean honrados....el resto, no importa.



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